Me levanté a las siete menos cinco para preparar el desayuno, intentando no hacer ruido me dirigí al baño de mi hermano ya que pense que iban a usar el de mi habitación, saqué dos toallas una para el pelo y otra para el cuerpo. Me metí aa la bañera intentando relajarme, cuando salí me sentí como nueva, me cambié de ropa y me fui a la habitación. Para fastidiarles un poco, subí la persiana de golpe para que entrara toda la luz que había que aunque no habían rayos de sol, le podría fastidiar.
-Buenos dias niños, a levantarse que ay que ir al cole…-ninguno se inmutó, asi que me fui a el pasillo y cogí el jarrón, retiré las flores y le eché agua a la vez y se despertaron de un brinco.- Buenos días... dormilones jajajaajajaj- Salí corriendo ya que veía que Angela y Jacob venían a por mi- olle, no vale emboscada, ahhhhhhh, bajame, bajame, Jacob Black como te pille te vas a acordar el resto de tus dias- Jacob me cogió y me llevó hasta la cocina en el hombro como si fuera un saco de patatas. Cuando porfín me bajó me senté en el sofá de brazos cruzados, como una niña pequeña.
-Perdón, pero te lo merecías por despertarnos así jajajaja- No pude contenerme y estallé a risotadas
-Te perdono, pero que no se te vuelva a ocurrir.
Salimos a tiempo, cogí el coche de mi madre y nos fuimos a secretaría a cambiar los horarios para coincidir los tres en algunas clases, cuando nos adentramos a nuestra primera clase nos encontramos con Edward y sus hermanos, me quise dirigir hacía ellos pero no pude ya que el profesor iba a empezar la clase, Jacob se sentó a mi lado y Angela atrás mí. Las clases fueron muy aburridas sin Angela ni Jacob. Pero le di gracias a Dios que Edward estuviera en la de Español, me despedí de los hermanos Black y me adentré a Español, entonces vi a Edward, me dirigí a la silla, me senté y deje los libros encima de la mesa.
-Hola, ¿Qué tal?- El me miraba extrañado- Tierra llamando a Edward….- Le sonreí, el me miró confundido, como si mirara através de mis ojos.
-Ehhhhh, hola, ¿Qué tal ayer?.- Parecía estar preoucupado por algo asi que fui yo la que contraatacó.
-¿Te pasa algo Edward?, No se si serán alucinaciones mías o que, pero te veo mas distante conmigo, como si intentaras evitarme.- Los ojos me escocían a causa de aguantar las lágrimas.
-No Bella, son alucinaciones tuyas, ya veo que as echo buenas migas con los Black, te dije que no te iba a costar tanto- Le notaba un deje de tristeza pero lo dejé así. Cuando terminó la clase me despedí de Edward para irme a comer, Cuando iba de camino al comedor me topé con la hermana pequeña de Edward, Alice, siempre me decía que si me la encontrara, que esquivara el tema de la moda, pero como ya yo adoraba la moda...
-Hola, ¿Puedes quedar este fin de semana para ir de compras?.- yo, de compras, claro que si.
-Por supuesto, las compras me fascinan.- Vi como a Alice se le iluminaban los ojos, le entrgué mi numero y ella me dio el suyo.
-Bueno pues nos vemos luego, adiós Bella.- Vi como se alejaba con ese andar tan peculiar de bailarina. Me fui corriendo a la cafetería, ya que seguro me iban a echar la bronca por llegar tan tarde.
-¿Dónde estabas?.- Enarqué una ceja y Jake se rió- No sabes lo que me a costado encontrar sitio libre para los tres.- Dijo enfadada.
-Perdón mama, estaba hablando con la hermana pequeña de Edward, ¿Mejor?.- Le pregunté como una niña pequeña.
-Esta bien, pero que no vuelva a pasar .- Me cruzé de brazós, cuando ví el movil tenía seis llamadas perdidas de Edward ayer, me dí la vuelta y le ví, conversando con sus hermanos, me metí en la conversacion que tenían Angela y Jake, estuvimos hablando durante un rato cuando de repente estaba casi todo el mundo en silenció, en ese momento me quedé ciega, alguien me había tapado los ojos… Toqué las manos de este y….
-Ahhhhhhhhhhhhhhh- Me quitó las manos y … era mi hermano- !Jonathan¡ ¡Que alegría!- Le abracé lo mas que pudé, ¿Cómo es que no me habían llamado?
-Hola hermanita, ¿Tanto me echabas de menos?- Cuando nos volvimos a abrazar me dijo al oído- Nos mira todo el mundo- Reí
-Te quiero, te quiero, mejor será que nos vayamos fuera- Cuando me bajé de la silla no me dí cuenta que estaba mi primo, fui a abrazarlo al igual que a todos sus compañeros de la guerra, cuando los abracé a todos me despedí de mis amigos, salimos de el comedor y todo el mundo empezó a silvar y aplaudir.
-Que sepas que yo tambien te quiero- Me dio un beso en la mejilla- Bueno y cuentame, ¿Qué tal con tus nuevos amigos?- Se le veía el horror en el rostro, ¿Cómo podía preoucuparse por mi, depues de todo de lo que a sufrido?.-Tranquila, estoy bien.- me dijo como si leyera mis pesamientos.
¡¿Cómo no quieres que este tranquila¡?, ¿Tu sabes lo que e sufrido sabíendo los que os podía pasar a todos?, no te e visto en un año y tres meses, sigues igual…- Agaché la cabeza llorando, mi hermano me levantó la barbilla con el dedo indice. Se levantó e hizo el saludo militar- ¿Pero que?...
-Señorita, se presenta, Jonathan Swan McArthy, coronel del ejercito de Canadá- Me guiñó el ojo, no me lo podía creer.
-Jon, ¿Enserio?- Afirmó- me alegro muchisimo…. por ti- pero a medida que terminaba la frase me iba a bajando el tono de voz.
-¿Qué te pasa? Sabes que no me gusta que estes triste.- Le miré incredula, ¿Habia escuchado bien?
-¿Cómo te atreves a decirme que no te gusta verme triste, por si no te acuerdas, te lo digo yo, fue tu culpa que día a día no me olvidara de ti, de saber como estabas, osea, que no me digas que no te gusta verme triste.- El me miraba con el ceño fruncido como si quisiera explotar, y eso era lo que quería- Mejor nos vemos en casa despues de clases, adiós y me alegro mucho por ti, de corazón- Y puse mi mano en el pecho.
- -Esta bien,te veo luego- Me dio un beso y se despidió.
Me fui donde mis amigos y estos me miraban extrañados ya que seguro pensaban que me iba a ir a mi casa. Cuando me senté me preguntaron lo que me había pasado, les conté la historia hasta que sonó el timbre, hoy justo tenía clase de historia y como no trataba sobre la guerra. Me senté como siempre al lado de Jake, pero por suerte eran mesas de tres a si que me senté en el centro, desde que Jacob y yo hablamos y nos contamos casi todo eramos inseparables, siempre nos cogíamos de la mano, pero no sentía ese amor hacia un buen amigo si no como una pareja, no me percaté que me llamaba el profesor hasta que Jake me apreto la manos.
-Señorita Isabella, venga aquí porfavor, ya que unos familiares suyos estan en el ejercito ¿Nos podría decir o explicar que es lo que se hace en el ejercito?.- Me puse isterica ya que tenía que hablar de eso, justamente de lo que huyo continuamente.
-Suerte- Me dijo Jacob, le sonreí.
- En el ejército, no se exactamente lo que se hace, lo único que se de primera mano es lo que se sufre al tener familiares o amigos en el ejercito, en el ejercito día a día muere gente, para mi desgracia mi hermano y mi primo estan en el ejército de Afganistan- Veía como Jacob me miraba con pena, mientras notaba como las lágrimas salían de mis ojos.- a si qué por mucho que luchemos para nuestra democracía y ganemos, quedarán en nuestras mentes todas las muertes de esas mujeres, hombres… y niños.- Cuando terminé todos me aplaudieron, mientra se acercaban Jacob para abrazarme al igual que Angela. Estaba tan concentrada en lo mío que ni me dí cuenta que estaba Edward y su hermano Jasper obsrvando la escena. Gracias a dios cuando terminé mi discurso sono el timbre para irnos a nuestra casa. Jacob llamó a su madre para decirle que se quedaban a dormir toda la semana. Nos dirigimos a mi coche cuando Edward me llamó, me dirigí hacia el mientras Jacob y Angela se metían en el coche.
- Hola Bella, olle siento mucho lo ocurrido ¿Puedes quedar este fin de semana un ratito?- Medité un segundo pero asentí.
Quedamos el Sábado a las tres y media de la tarde. Nos fuímos a toda velocidad hasta la casa de Jacob y Angela, no era muy grande, pero éra acogedora, yo le esperé en el coche por que digamos…, no me gusta entrar en distintas casa. Cuando salieron, les ví despedise de su madre, llevaban consigo una mini-maleta cada uno. Nos dirigimos a toda máquina hacía mi casa, cuando entré ví a mi hermano sentado en el sofá con mi primo y mi padre, mle miré y el a mi, de tanta rabía que tenía contenida me subí corriendo las escaleras. Dejé la mochila y los archivadores tirados al suelo. ¿Cómo podía estar tan tranquilo mi hermano? ¿Acaso no se daba cuenta de lo mucho que sufria? Todavía enfadada decidí bajar a decirle cuatro verdades a mi hermano y a mi primo. Cuando estaba en la penultima escalera vi a mis amigos hablando con ellos, ¿A caso no se daban cuenta de lo que estaban haciendo?.
-Que bien, porfin bajas-¿Cuánto tiempo llevaba en mi habitación?- Ven sientate- Eso que me dijo me hizo que recoradara lo que iba a decirles.
- Mama, no me voy a sentar solo e venido a decir cuatro verdades a mi hermano y a mi primo.- Los dos al mismo tiempo rdarón los ojos.- Mirar os quiero más de lo que creeis, por eso os ruego por última vez que eso quedeís, aquí, en casa, con vuestra familia.- Mi hermano iba a hablar pero levanté la mano.- Solo pido sinceridad, por mucho que sepaís que me va a doler, ¿Vaís a volver, para seguir matando gente inocente?.- Todos se me quedaron mirando incredulos por lo que acababa de decir, mi hermano se levantó y se puso enfrente mía. Respiré ondo, sabía lo que iba a decir, pero lo quería oír decir de su boca, para dejar la relación que teníamos de hermano a hermana.
- Bella, no se como sigues insistiendo si ya sabes lo que te voy a decir, me debo a este país, y voy a luchar hasta mi ultimo aliento, y a tu pregunta, si, si vamos a Afganistan, para matar gente "inocente", como tu dices.- Me puse tan furiosa que empecé a pegarle con todas mis fuerzas, sentía como lloraba sin parar, como podía decir eso, ¿A caso el era un mounstro? Dejé de pegarle y me tiré al suelo a seguir llorando, me dí cuenta que mi hermano me cogía de los brazos, pero yo me sacudí de ellos.Angela se acercó a mi para llevarme a mi habitación ya que no tenía fuerzas.
-Jonathan, no me toques, ni se te ocurra, como tu dices sabía la respuesta incoerente que ibas a decir, pero yo también voy a decir una incoerente, tu y yo emos terminado, me da igual si te mueres, ¿Me as entendido? Para mi ya no eres nada mío.- Sentí una mano que me pasaba por la cintura, pero no era la de Angela, si no la de Jacob. Cuando subimos a mi habitación me tumbé boca a bajo en la cama, me sentía muy mal, la habitación me daba vueltas, escuché un repicar de la puerta, pero no dije nada y seguia llorando.